Catolicismo romano

Sobre este tema:

La cristiandad puede narrar la evolución de su trayectoria en cuatro grandes periodos:

  1. La época primitiva.
  2. La época católica.
  3. La época católica-romana.
  4. La época moderna de las iglesias.

La cristiandad primitiva o temprana era verdaderamente apostólica porque estaba fundada y arraigada en la autoridad de los apóstoles.   Esta autoridad fue ejercida personalmente por vida de los primeros apóstoles y luego transmitida y preservada por medio de sus escritos.   De este manera la Iglesia Temprana logró mantener su apostolicidad pues se mantuvo sometida a la enseñanza del Señor a través de sus apóstoles.
Lo  que podríamos considerar como el primero Concilio, fue totalmente dirigido por hombres llenos del Espíritu Santo y con la única expectativa de levantar en alto el evangelio del Señor y promulgarlo tan lejos como se pudiera.

Pronto surgieron ideas extrañas a la revelación apostólica bajo la excusa de querer preservar la catolicidad de la Iglesia.   Al principio estos cimientos no eran malos pues la principal idea era mantener la adhesión de toda la cristiandad a una norma de fe según el canon apostólico.   Pero para el siglo II aparece la idea de que para conservar la adhesión de toda la cristiandad universal la Iglesia debía organizarse jerárquicamente bajo una disciplina episcopal (de episcopos= obispo), junto con ministerio sacerdotal totalmente sujeto a aquellos.
Para el siglo IV la iglesia se creía apostólica y católica; más no tanto por seguir fielmente las enseñanzas de los apóstoles registradas en el canon de las Escrituras y por el impulso que estos le dieran a la evangelización en el primer siglo, sino porque  estaba gobernada por un episcopado que creía hacer las veces de aquellos primeros apóstoles.   La teoría de la sucesión apostólica dio al episcopado el medio para asegurar el carácter de ese nuevo catolicismo.
Esta Iglesia Católica antigua en contraste con la primitiva era más episcopal que apostólica.   Aunque decían que el episcopado era la autenticidad del apostolado y universalidad de la iglesia.

Esta es la iglesia de los primeros ocho concilios ecuménicos.   En ellos ya empezamos a ver su desviación, vida, problemas y luchas.   Y en este mismo espejo aparece reflejada también la tímida pero pujante arrogancia del siguiente concepto:  el Catolicismo romano.
Cuando la capital romana fue trasladada a Constantinopla, muchos romanos vieron en ellos algo erróneo que provocó el fracaso y la división del Imperio entre occidente y oriente.   La necesidad de que alguien representara los valores principales en Roma ahora que el emperador no radicaba allí recayó sobre el obispo romano a quien se le concedieron muchos privilegios civiles y de autoritarios anexos al emperador.   De esta manera el obispo de Roma quedó convertido en la máxima autoridad religiosa y civil de la antigua capital.   Roma poco a poco dejó de ser importante políticamente pero creció en prestigio episcopal.  Poco a poco se fueron levantando otros centros episcopales.  En oriente estaban los de Jerusalén, Alejandría, Antioquía y Constantinopla mientras que en el occidente solo Roma. Esto favorecía al patriarca romano pues era el único en occidente.

El obispado romano ya no quería el título de Primero entre iguales sino el de Soberano pontífice por lo que la Iglesia sufrió su primera división al separarse la Iglesia católica de Oriente de la de Occidente.  Pero el verdadero poder llegó cuando el papa romano coronó a Carlomagno como “emperador del sacro imperio romano”.   Con esto la Iglesia se desligó de Constantinopla, y por haber coronado al emperador, se aceptó la idea de que ella ponía reyes y los quitaba si no estaban acorde a sus intereses.

El papa pasó a ser el poder religioso y civil más poderoso del mundo y esto lo lograron con documentos que falsamente atribuyeron a la antigüedad, con citas espurias de patriarcas de la Iglesia y cánones de sínodos.   Estas falsificaciones ayudaron tanto al papado que un historiador de la época dijo que sin ellas no existirían los papas.   Papas como Gregorio VII, Inocencio III y Bonifacio VIII dejaron bien sentado que al Pontífice romano debían someterse todos los poderes civiles y religiosos porque él es el más grande soberano del universo.

Desde entonces la iglesia quedó dividida en tres grandes grupos:

  1. Las iglesias católico – ortodoxas de oriente.
  2. Las iglesias católico – romanas de occidente
  3. Las iglesias protestantes surgidas de la reforma.

 

 

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